Dormir y soñar | Resumen | Psicología

 

DORMIR Y SOÑAR 


Una vez que exploramos la definición y descripción de la conciencia diaria durante el estado de vigilia, pasemos ahora a dos de nuestros estados alternos de conciencia (EAC) más comunes: dormir y soñar. Se trata de EAC fascinantes para los científicos y para el público en general. Nacimos con un mecanismo que nos obliga a dormir y soñar durante aproximadamente una tercera parte de nuestra vida. ¿Cómo puede ser saludable un EAC que exige una disminución de nuestra conciencia y de nuestra capacidad de respuesta al ambiente? ¿Cuáles son las funciones y causas del acto de dormir y de los sueños? 


Mitos populares acerca del dormir y los sueños. 


Antes de seguir leyendo, evalúe su conocimiento personal del acto de dormir y los sueños, revisando los siguientes mitos comunes.


  • Mito: Todos necesitamos dormir 8 horas cada noche para mantenernos mental y físicamente sanos. Aunque la mayoría dormimos en promedio 7.6 horas cada noche, a algunas personas les basta con la increíble cantidad de 15 a 30 minutos, en tanto que otras necesitan hasta 11 horas (Dogh- ramji, 2000; Maas, 1999). 

  • Mito: Es fácil aprender algo complicado, como otro idioma, mientras dormimos. Aunque puede darse cierto aprendizaje durante las etapas más ligeras (1 y 2) del sueño, el procesamiento y la retención de este material son mínimos (Aarons, 1976; Ogilvie, Wilkinson y Allison, 1989). El aprendizaje en estado de vigilia es mucho más efectivo y eficiente. 

  • Mito: Algunas personas nunca sueñan. En casos raros, adultos con ciertas lesiones o trastornos cerebrales no sueñan (Solms, 1997), pero en general, los adultos sueñan regularmente. Incluso quienes creen firmemente que nunca sueñan refieren  sueños si se les despierta de manera repetida en un estudio que dura toda la noche en un laboratorio del sueño. Los niños también sueñan con regularidad. Por ejemplo, entre los 3 y 8 años, sueñan aproximadamente durante 20 a 28 por ciento del tiempo que duermen (Foulkes, 1982, 1993). Al parecer, todos soñamos, pero algunas personas no recuerdan sus sueños. 

  • Mito: Los sueños solo duran unos cuantos segundos. Las investigaciones demuestran que algunos sueños al parecer ocurren en “tiempo real”. Por ejemplo, un sueño que parece que dura 20 minutos probablemente duró aproximadamente 20 minutos (Dement y Wolpert, 1958). 

  • Mito: Cuando ocurre excitación genital durante el sueño, significa que el sueña tiene un sueño que erótico. Cuando se despierta a quienes duermen durante este momento, no es más probable que refieran sueños eróticos que en otros momentos.

  • Mito: Soñar que uno se muere puede ser mortal. Esta es una buena oportunidad para que ejercite sus habilidades de pensamiento crítico. ¿De dónde proviene este mito? ¿Alguna vez alguien ha experimentado personalmente y vuelto a contar un sueño mortal? ¿Cómo se podría probar o refutar científicamente esta creencia? 


El poder de los ritmos circadianos: el acto de dormir y el ciclo de 24 horas

Para comprender el sueño, necesita entender primero que dormir es una parte integral de varios ritmos biológicos diarios. Cada día, nuestro planeta cumple un ciclo de la luz a la oscuridad, y vuelve a empezar. La mayor parte de los seres humanos y los animales se han adaptado a este cambio desarrollando un ciclo de actividades de 24 horas, o ritmos circadianos (en latín, circa significa “aproximadamente”, y dies significa “día”). 


¿Se ha dado cuenta que su nivel de energía, estado de ánimo y eficiencia cambian durante el día? Las investigaciones demuestran que el estado de alerta, el estado de ánimo, la eficiencia para el aprendizaje, así como la presión arterial, los niveles de cortisol, el metabolismo y la frecuencia cardiaca siguen ritmos circadianos (Ariznavarreta et al., 2002; Ice et al., 2004; Kunz y Hermann, 2000; Lauc et al., 2004). Para la mayoría, estas actividades alcanzan su punto máximo durante el día y su punto más bajo en la noche. Esto corresponde al hecho de que los seres humanos están despiertos durante los periodos de luz del ciclo circadiano y duermen durante los periodos de oscuridad. 


¿Qué controla estos ritmos circadianos? Las investigaciones demuestran que el "reloj" que regula estos ritmos de 24 horas se localiza en una parte del hipotalamo llamado núcleo supraquiasmático (NSC), el cual, en caso de lesión, hace que los animales y los seres humanos se queden dormidos o despierten en periodos aleatorios (Dawson, 2004; Ruby et al., 2002; Vitaterna, Takahashi y Turek, 2001). Los ritmos circadianos humanos también se ven afectados por la glándula pineal, una glándula endocrina que hay en medio del cerebro. La glándula pineal ayuda a regular el sueño y la vigilia mediante la secreción de grandes cantidades de la hormona melatonina durante la noche y poca o nada durante el día. 


Muchas personas consumen ahora versiones de melatonina que se adquieren sin necesidad de receta médica como "píldoras para dormir", y algunas investigaciones demuestran efectivamente que mejora la calidad del sueño (p. ej., Ivanenko et al., 2003; Smits et al., 2003). Sin embargo, en otros estudios se ha descubierto que tienen poco o ningún efecto (Montes et al., 2003). Antes de consumirla por su cuenta, considere que la melatonina es una hormona poderosa que se da en forma natural, y las versiones sintéticas disponibles como complementos dietéticos no han sido aprobadas por la FDA. Además, hay pocas investigaciones sobre las consecuencias en el largo plazo de tomar melatonina, cuáles son sus interacciones con otros medicamentos o incluso si es segura en general. 


Ritmos circadianos alterados 

A pesar de las advertencias, son cada vez más las personas que consumen melatonina para tratar sus “desajustes de horarios” y restablecer sus ciclos de sueño después de trabajar hasta muy noche o hacer rotaciones de turno. El deseo de restablecer el reloj biológico es comprensible. Los estudios demuestran claramente que las perturbaciones en los ritmos circadianos generan mayor fatiga, menor concentración, trastornos del sueño y otros problemas de salud (Bovbjerg. 2003; Garbarino et al., 2002; Valdez, Ramírez y García, 2003; Yesavage et al., 2004). Como estudiante, tal vez lo reconforte saber que su fatiga y otras molestias se deben en buena medida a sus sesiones de estudio la víspera de un examen y a sus trabajos nocturnos de tiempo completo o parcial. Menos reconfortante es saber que 20 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos (principalmente en los campos del cuidado de la salud, el procesamiento de datos y el transporte) tienen horarios de trabajo rotatorios que les generan muchos de estos problemas (Maas, 1999). Aunque la mayoría de los médicos, enfermeras, policías y otros trabajadores se las arreglan para tener un buen desempeño pese a programas de trabajos que varían de un día a otro o de una semana a otra, en los estudios se ha descubierto que los cambios de horario laborales y la privación de sueño generan menor concentracion y productividad y un aumento de los accidentes (Connor et al., 2002; Dement y Vaughan, 1999; Garbarino et al., 2002). 


Por ejemplo, en una revisión importante de los incidentes ferroviarios que estuvieron cerca de convertirse en colisiones en Japón, 82 por ciento tuvieron lugar entre la media noche y la mañana (Charland, 1992). Además, algunos de los peores desastres recientes, como el accidente químico de Union Carbide en Bhopal, India, el desastre de la planta nuclear de Chernobyl y el derrame de petróleo en Alaska del Exxon Valdez, ocurrieron durante el turno de la noche. Asimismo, en las investigaciones oficiales de los accidentes aéreos con frecuencia se mencionan el cambio de turno del piloto y la privación de sueño como posibles factores que contribuyeron a los accidentes.


Aunque los accidentes catastróficos también pueden deberse, según los estudios a coincidencias simples, pero inusuales, debemos reconocer que los trabajadores que rotan turnos posiblemente estén librando una peligrosa batalla con su propio ritmo circadiano. ¿Qué puede hacerse para ayudarles? En algunas investigaciones se ha demostrado que para los trabajadores es más fácil adaptarse cuando sus horarios cambian de día a tarde a noche (8-4, 4-12, 12-8), probablemente porque es más sencillo irse a la cama más tarde de lo normal que más temprano. Además, cuando los cambios se rotan cada tres semanas en lugar de cada semana, la productividad se incrementa y los accidentes disminuyen. Finalmente, algunas investigaciones señalan que las siestas breves en el caso de los trabajadores (o de cualquier otra persona) que cambian de turno pueden ayudar a incrementar el desempeño y el potencial de aprendizaje (Purnell, Feyer y Herbison, 2002; Tietzel y Lack, 2001). 


No solo los programas de rotación de turnos laborales perturban los ciclos circadianos, sino también volar de un uso horario a otro. ¿Alguna vez ha hecho un largo vuelo y se ha sentido fatigado, lento e irritable los primeros días después de su llegada? Si es así, usted experimentó los síntomas del jet lag o desajuste de horarios. Como sucede con la rotación de turnos laborales, el desajuste de horarios se correlaciona con una disminución en el estado de alerta, disminución de la agilidad mental, una exacerbación de los trastornos psiquiátricos y una reducción general de la eficiencia (Dawson, 2004; Iyer, 2001; Katz, Knobler, Laibel, Strauss y Durst, 2002). El desajuste de horario suele ser peor cuando volamos hacia el Este que hacia el Oeste. Esto se debe a que nuestro cuerpo se adapta de manera más sencilla al hecho de dormirse más tarde que más temprano. 


Privación de sueño 

Las perturbaciones en los ciclos circadianos debidas a la rotación de turnos de trabajo y al desajuste de horarios, pueden tener graves efectos, pero, ¿qué hay de la privación prolongada del sueño? La historia nos dice que durante los tiempos romanos y en la Edad Media, la privación de sueño era una forma de tortura. En la actualidad, las fuerzas armadas de Estados Unidos y de otros países en ocasiones usan música y ruido intensos y estridentes para perturbar el sueño del enemigo. 


El estudio científico de los efectos de la pérdida grave del sueño es limitado por razones éticas obvias. Las investigaciones también se dificultan por consideraciones prácticas. Por ejemplo, después de aproximadamente 72 horas sin dormir, los participantes en las investigaciones, involuntariamente entran en breves periodos repetidos de "microsueño," que duran unos cuantos segundos cada vez. Para complicar más las cosas, la privación del sueño aumenta el estrés, lo que dificulta separar los efectos de la privación del sueño de los del estrés. 


A pesar de estos problemas, los investigadores del sueño han documentado varios peligros relacionados con la privación del sueño que coinciden con los efectos ya mencionados de la perturbación de los ciclos circadianos. La privación del sueño se correlaciona con alteraciones del estado de ánimo significativas, disminución de la autoestima, reducción de la concentración y la motivación, aumento de la irritabilidad, falta de atención, reducción de las habilidades motoras y aumento de los niveles de cortisol (un síntoma de estrés) (Bourgeois-Bougrine et al., 2003; Carskadon y Dement, 2002; Cho, 2001; Graw et al., 2004). La privación del sueño severa en las ratas genera efectos colaterales aún más graves y a veces hasta la muerte (Rechtschaffen et al., 2002; Rechtschaffen y Bergmann, 1995). Además, los lapsos de falta de atención entre pilotos, médicos, conductores de camiones y otros trabajadores privados del sueño, también pueden ocasionar accidentes graves y pueden costar miles de vidas (McCartt, Rohrbaugh, Hammer y Fuller, 2000; Oeztuerk, Tufan y Gueler, 2002; Paice et al., 2002). 


Sin embargo, curiosamente muchas funciones fisiológicas no se ven alteradas de modo significativo por los periodos de privación del sueño (Walsh y Lindblom, 1997). De hecho, en 1965, un estudiante de 17 años llamado Randy Gardner, quien quería obtener un lugar en el Libro Guinness de Marcas Mundiales, permaneció despierto durante 264 horas consecutivas. Se tornó irritable y tuvo que mantenerse activo para seguir despierto, pero no se volvió incohe rente ni psicótico (Coren, 1996; Spinweber, 1993). Después de este maratón de privación del sueño, Randy durmió solo 14 horas y después volvió a su acostumbrado ciclo de sueño de 8 horas (Dement, 1992). 


Etapas del sueño: cómo estudian los científicos el sueño 

El sueño es un componente importante de nuestros ritmos circadianos. Cada noche atravesamos por cuatro a cinco ciclos de etapas del sueño distintas, cada una con un ritmo propio y cambios correspondientes en la actividad cerebral y conductual. ¿Cómo sabemos esto? ¿Cómo estudian los científicos sucesos mentales tan privados como el sueño? 


Las encuestas y entrevistas pueden proporcionar alguna información sobre la naturaleza del  sueño, pero probablemente la herramienta más importante para los investigadores del sueño es el electroencefalógrafo (EEG), un aparato que detecta y registra las ondas cerebrales. Cuando pasamos de un estado de vigilia a un estado de sueño profundo, nuestro cerebro muestra cambios complejos y predecibles en la actividad eléctrica. El EEG registra estos cambios en las ondas cerebrales mediante pequeños electrodos en forma de discos que se colocan sobre el cuero cabelludo. Los electrodos captan los cambios eléctricos en las células nerviosas de la corteza cerebral. Luego se amplifican los cambios y se registran en un largo rollo de papel o en un monitor de computadora. Estos registros o electroencefalogramas permiten que los investigadores observen la actividad cerebral mientras el sujeto está dormido. Los investigadores del sueño también  emplean otros dispositivos de registro, como los que se aprecian en la figura 5.1. 


Recorrido por las etapas del sueño 

Quizá la mejor forma de apreciar los métodos de estudio y hallazgos de los investigadores del sueño  sería imaginar por un momento que usted participa en un experimento del sueño. Al llegar al laboratorio del sueño, se le asigna una de varias "recámaras". El investigador lo conecta a varios dispositivos de registro fisiológico, como el electroencefalógrafo (EEG) para medir sus ondas cerebrales, el electromiógrafo (EMG) para medir su actividad muscular, y el electrooculograma (EOG) para medir sus movimientos oculares. Si es usted como los demás participantes, probablemente necesite una o dos noches para adaptarse al equipo y volver a un modo de sueño normal. 


Primeras etapas del sueño 

Una vez que se ha adaptado, usted está listo para que los investigadores supervisen su sueño nocturno común. Cuando cierra sus ojos y empieza a relajarse, el investigador en la habitación de al lado observa que los registros de su EEG se han movido del patrón de ondas asociadas con la vigilia normal, ondas beta, a las ondas alfa más lentas, lo que indica una relajación con somnolencia (figura 5.2). Durante este periodo de relajamiento previo al sueño, usted experimenta un estado hipnagógico, que se caracteriza por la sensación de flotar sin peso, imágenes visuales (como luces fugaces o colores) o suaves movimientos espásticos y sensaciones correspondientes de deslizamiento o caída. Las experiencias hipnagógicas a veces se incorporan a sueños fragmentados y las recordamos en la mañana. También pueden explicar los relatos de abducción extraterrestre. Estos supuestos encuentros ocurren por lo general mientras la víctima empieza a dormirse y en muchas ocasiones se mencionan “extraños resplandores de luz” y que la persona “se sale flotando de la cama”. 


Conforme sigue relajándose, la actividad eléctrica de su cerebro se hace cada vez más lenta. Ahora usted se encuentra en la etapa 1 del sueño. Durante esta fase, su respiración se hace más regular y disminuyen la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Pero todavía pueden despertarlo fácilmente. Sin embargo, como nadie lo despierta, usted se relaja más profundamente y se desliza suavemente a la etapa 2 del sueño. Esta etapa se observa en su electroencefalograma como ráfagas de ondas cerebrales rápidas de gran amplitud llamadas husos de sueño. Durante la etapa 2 del sueño, usted sigue relajándose progresivamente y es menos sensible al ambiente externo. Sin embargo, aún hay niveles de sueño más profundos que etapa 2: las etapas 3 y 4. Como se muestra en la figura 5.2, estas etapas se distinguen por la aparición de ondas delta, lentas y de gran amplitud. En estas etapas es muy difícil despertarlo, aunque se le grite o sacuda.




La etapa 4 del sueño también es el periodo más probable en que los niños presenten enuresis nocturna y ocurra el sonambulismo. (¿Se da cuenta por qué es difícil aprender otros idiomas u otro material con grabaciones cuando se está en una etapa de sueño profundo? [Wyatt y Bootzin, 1994]). 


En aproximadamente una hora, usted atraviesa por las cuatro etapas del sueño. Luego, la secuencia empieza a invertirse (véase la figura 5.3). Aunque no necesariamente atravesamos por las cuatro etapas del sueño en una secuencia exactamente como ésta, en el transcurso de una noche, generalmente se completan entre cuatro y cinco ciclos de sueño de ligero a profundo y de vuelta a ligero. Cada ciclo dura aproximadamente 90 minutos. 


Sueño MOR 

En la figura 5.3 también se muestra un interesante fenómeno que ocurre al final del primer ciclo. Usted vuelve a la etapa 3, y después a la etapa 2, pero en lugar de volver a entrar a la etapa 1 de calma y relajación, sucede algo totalmente diferente. De manera muy abrupta, los registros de su cuero cabelludo muestran un patrón de actividad de ondas rápidas de pequeña amplitud similares en muchos aspectos a las ondas cerebrales de una persona despierta y alerta. Su respiración y frecuencia cardiaca se hacen rápidas e irregulares, y muy probablemente sus órganos genitales muestren signos de excitación (erección o lubricación vaginal). 


Curiosamente, aunque su cerebro y su cuerpo dan muchos indicios de excitación activa, su musculatura está profundamente relajada y sin respuesta. El durmiente está experimentando en ciertos sentidos la etapa más profunda del sueño. Sin embargo, en otros sentidos es la más ligera. En razón de estas cualidades contradictorias, esta etapa se denomina a veces "sueño paradójico". El término paradójico significa “aparentemente contradictorio”. (Como persona que piensa en forma crítica, ¿se da cuenta cómo la “parálisis” muscular del sueño paradójico cumple una función adaptativa importante? Piense en los problemas y peligros que rían si pudiéramos desplazarnos y realizar nuestros sueños mientras estamos dormidos.) 


Durante esta etapa de “sueño paradójico”, ocurren movimientos oculares rápidos bajo  sus parpados cerrados. Cuando los investigadores descubrieron que estos movimientos oculares son una importante señal biológica de que el durmiente está soñando, clasificaron esta etapa como sueño de movimientos oculares rápidos (MOR). Aunque algunas personas creen que no sueñan, cuando se despierta a los durmientes durante el sueño MOR casi siempre informan que tuvieron imágenes oníricas. Debido a la importancia de los sueños y al hecho de que el sueño MOR es tan diferente de los otros periodos del sueño, las etapas 1 a 4 suelen llamarse en forma colectiva sueño NoMOR (sueño en el que no existen movimientos oculares rápidos). Durante el NoMOR a veces se dan imágenes oníricas, pero con menos frecuencia, y los sueños NoMOR generalmente contienen una experiencia simple, como: “soñé una casa” (Hobson, 2002: Squier y Domhoff, 1998).


¿Cuál es el propósito del sueño MOR y NoMOR? 

Además de la necesidad de soñar, que analizaremos en la siguiente sección, los científicos consideran que el sueño MOR puede ser importante para las funciones cerebrales complejas, como aprender y consolidar nuevos recuerdos (Kavanau, 2000; Maquet et al., 2003; Squier y Domhoff, 1998). Por ejemplo, la cantidad de sueño MOR aumenta tras periodos de estrés o aprendizaje intenso. Los fetos, bebés y niños de corta edad pasan un gran porcentaje de sus periodos de sueño en esta etapa (figura 5.4). Además, el sueño MOR se presenta solo en los mamíferos de inteligencia superior y está ausente en animales que no son mamíferos, como los reptiles (Rechtschaffen y Siegel, 2000). 



También hay un consenso general en el sentido de que el sueño MOR cumple una importante necesidad biologica.  Cuando los investigadores privan a los durmientes selectivamente del sueño MOR (despertandolos cada vez que entran en ese estado), la mayoria experimenta el rebote MOR. Es decir, tratan de “alcanzar” el sueño MOR en posteriores ocasiones dedicando más tiempo de lo normal en este estado (Dement y Vaughan, 1999). 


Aunque el sueño MOR es importante para nuestro funcionamiento biológico, puede ser aún mayor nuestra necesidad de sueño NoMOR. Cuando se priva totalmente a las personas de 

sueño, no solo de sueño MOR, y después se les permite una completa recuperación del sueño, su primera noche ininterrumpida tiene una mayor proporción de sueño NOMOR (Borbely, 1982). Además, como recordará de la figura 5.3, cuando usted empieza a dormir, pasa más tiempo en el sueño de la etapa 1 que en el sueño de la etapa 4 (NOMOR).  Después de que esta necesidad ha quedado satisfecha, las últimas partes de la noche se dedican a más sueño MOR 


La idea de que la naturaleza primero satisface su necesidad de sueño NOMOR antes de pasar al sueño MOR,tambien la sustentan estudios que demuestran que los adultos que “duermen poco” (cinco o menos horas cada noche) pasan menos tiempo en el sueño MOR que los "dormilones" (nueve o más horas cada noche). De manera similar, los bebés duermen más y tienen un mayor porcentaje de sueño MOR que los adultos (figura 5.4). Aparentemente, cuanto mayor es la cantidad total de sueño, mayor es el porcentaje de sueño MOR.


¿Por qué dormimos y soñamos? Principales teorías y hallazgos recientes 

Además del conjunto creciente de hechos que ahora sabemos sobre el acto de dormir y los sueños, los científicos también han desarrollado varias teorías generales importantes, que 

exploraremos en esta sección. 


Dos importantes teorías sobre el sueño 

¿Por qué necesitamos dormir? Nadie sabe con precisión todas las funciones que cumple el sueño, pero hay dos teorías destacadas. La teoría de la reparación/restauración señala que el sueño nos ayuda a recuperarnos de las desgastantes actividades diarias. Al parecer, mientras dormimos se reparan o reponen factores esenciales en nuestro cerebro o cuerpo. 

Nos recuperamos no solo de la fatiga física sino también de las exigencias emocionales e intelectuales (Maas, 1999). 


Por el contrario, la teoría evolucionista/circadiana resalta la relación entre el sueño y los ritmos circadianos básicos. Según este planteamiento, el sueño evolucionó para que los seres humanos y los animales pudieran conservar la energía cuando no estuvieran buscando alimento o pareja. El sueño también les sirve para mantenerlos quietos en momentos en que los depredadores están activos (Hirshkowitz, Moore y Minhoto, 1997). La teoría evolucionista/circadiana ayuda a explicar las diferencias en los patrones de sueño entre especies (figura 5.5). Las zarigüeyas duermen muchas horas al día porque se encuentran relativamente seguras en su ambiente y pueden hallar fácilmente alimento y refugio. En comparación, las ovejas y los caballos duermen muy poco porque sus dietas exigen una continua búsqueda de alimento y su única defensa contra los depredadores es vigilar y escapar.


¿Cuál es la teoría correcta? 

Ambas teorías tienen méritos. Obviamente, necesitamos repararnos y restablecernos después de un día ajetreado. Pero los osos no hibernan todo el invierno simplemente para recuperarse de un verano muy activo. Como los seres humanos y otros animales, necesitan conservar la energía cuando el ambiente es hostil. Probablemente el sueño inicialmente sirvió para conservar la energía y librarnos de problemas, y con el tiempo tal vez haya evolucionado para permitirnos repararnos y restablecernos. 


Tres teorías importantes sobre los sueños 

¿Existe un significado especial o información en nuestros sueños? ¿Por qué tenemos pesadillas? ¿Por qué soñamos simplemente? Durante mucho tiempo, estas preguntas han fascinado a escritores y poetas, tanto como a los psicólogos. 


El punto de vista psicoanalítico/psicodinámico Una de las explicaciones más antiguas y cientí- ficamente controvertidas de por qué soñamos es la teoría psicoanalítica de Freud. En uno de sus primeros libros, La interpretación de los sueños (1900), Freud propuso que los sueños son: “el ‘camino real’ al inconsciente”. Según Freud, soñar es un estado especial en el cual los deseos normalmente reprimidos e inaceptables para una persona salen a la superficie de la conciencia. Supuestamente, el propósito principal de los sueños es la satisfacción de deseos. Por lo tanto, escuchar los sueños de un paciente permite, según se informa, un conocimiento directo de su inconsciente. Cuando una persona solitaria sueña con un romance o cuando un niño enojado sueña que se desquita con el pendenciero de la clase, pueden estar expresando la satisfacción de un deseo. 


Sin embargo, más a menudo el contenido del sueño es tan amenazador y produce tanta ansiedad que debe expresarse en símbolos. Un viaje, por ejemplo, con frecuencia es un simbolo de muerte; un paseo a caballo y el baile se consideran símbolos de relación sexual, y un revólver puede representar un pene, Freud se refirió a estos símbolos (el viaje, el paseo a caba- llo o el revólver) como el contenido manifiesto (o la trama) del sueño, y al significado implícito y verdadero (muerte, sexo, pene) como el contenido latente. Según Freud, al disfrazar las necesidades inconscientes prohibidas como símbolos, el individuo que sueña evita la ansiedad y permanece dormido. 


¿Cuáles son las evidencias científicas de la teoria de Freud sobre los sueños? En los hallazgos más modernos de las investigaciones, se encuentra poco o ningún sustento a la idea de Freud de que los sueños representan la satisfacción de deseos reprimidos o que el contenido manifiesto de los sueños sean símbolos disfrazados del verdadero significado del sueño (Domhoff, 2003; Fisher y Greenberg, 1996). Los críticos también sostienen que la teoría de Freud es sumamente subjetiva. Los símbolos pueden ser interpretados según el punto de vista o la formación profesional particular del analista. Tras ser cuestionado sobre la naturaleza simbólica de sus queridos puros, se dice que Freud señaló: “A veces, un puro es solo un puro.” 


El punto de vista biológico En contraste con el planteamiento freudiano, la hipótesis de la activación-síntesis señala que los sueños son un resultado secundario de la estimulación aleatoria de las células cerebrales durante el sueño MOR (Hobson, 1988, 2005). Con base en investigaciones realizadas sobre la actividad cerebral de los gatos durante el sueño MOR, Alan Hobson y Robert McCarley (1977) propusieron que neuronas específicas en el tallo cerebral se disparan de manera espontánea durante el sueño MOR y que la corteza se esfuerza por “sintetizar” o darle sentido a esta estimulación aleatoria elaborando sueños. 


¿Alguna vez ha soñado que trata de escapar de una situación atemorizante pero descubre que no puede moverse? La hipótesis de la activación-síntesis explicaría este sueño como una estimulación aleatoria de la amigdala. Como recordará del capítulo 2, la amigdala es una región del cerebro que se asocia específicamente con las emociones fuertes, en especial el temor. Si se estimulara su amígdala en forma aleatoria, sentiría temor y posiblemente tratara de correr, pero no podría moverse debido a que sus músculos mayores estarían temporalmente paralizados durante el sueño MOR. Para darle sentido a este conflicto, usted podría crear un sueño sobre una situación atemorizante en la que se encuentra atrapado en arena pesada o en donde alguien lo está deteniendo de los brazos y las piernas. 


Esto no quiere decir que para Hobson los sueños carecen totalmente de significado. Hobson señala que aunque los sueños empiecen con una actividad más o menos aleatoria en varias regiones del cerebro, la interpretación personal de esta actividad no es aleatoria (1988, 2005). El sueño que se construye depende de nuestra personalidad individual, motivaciones, recuerdos y experiencias de vida. 


El planteamiento cognoscitivo De acuerdo con el planteamiento cognoscitivo, los sueños son una extensión de la vida diaria: una forma de pensar mientras dormimos. En lugar de ser misteriosos mensajes del inconsciente o el resultado de la estimulación cerebral aleatoria, los sueños son simplemente otra forma de procesamiento de información. Nos ayudan a filtrar y clasificar nuestras experiencias y pensamientos diarios. El cerebro periódicamente suspende el paso información sensorial entrante para poder procesar, asimilar y actualizar la información. El planteamiento cognoscitivo ve los sueños como un tipo de “limpieza” mental similar a la desfragmentación del disco de su computadora.


El planteamiento cognoscitivo sobre el sueño se apoya en el hecho de que el sueño MOR aumenta después de periodos de estrés y de aprendizaje exhaustivo. Además, en otras investigaciones se señalan fuertes semejanzas entre el contenido del sueño y los pensamientos, temo-res y preocupaciones en estado de vigilia (Domhoff, 1999, 2005; Erlacher y Schredl, 2004). Por ejemplo, los estudiantes universitarios con frecuencia refieren sueños “de preocupación por examen”: no pueden encontrar el aula, corren porque se les hace tarde, su pluma o lápiz no funciona o se les ha olvidado completamente un examen programado y se presentan totalmente desprevenidos (Van de Castle, 1995). (¿Le suena familiar?) 


En resumen Los planteamientos psicoanalítico/psicodinámico, biológico y cognoscitivo del sueño ofrecen tres perspectivas muy divergentes, y siguen quedando muchas preguntas en el tintero. ¿Cómo explicaría la teoría psicoanalítica/psicodinámica por qué los fetos humanos muestran patrones MOR? ¿El feto se encuentra elaborando en el útero deseos y ansiedades reprimidos? Por otra parte, ¿cómo explicaría la hipótesis de la activación-síntesis los complicados sueños en forma de historias o los sueños recurrentes? ¿Qué puede soñar un feto en respuesta a la actividad cerebral aleatoria? Finalmente, de acuerdo con el modelo del procesamiento de información, ¿cómo puede un feto filtrar y ordenar sus experiencias del estado de “vigilia”? Y, ¿cómo puede ser que el mismo sueño con frecuencia puede explicarse por medio de varias teorías? 


Género y diversidad cultural 

Variaciones y semejanzas de los sueños 

¿Hombres y mujeres sueñan sobre diferentes cosas? ¿Hay diferencias entre las culturas en cuanto al contenido del sueño? En lo que se refiere al género, las investigaciones demuestran que hombres y mujeres suelen compartir muchos temas oníricos comunes, pero es más probable que las mujeres sueñen con niños, familia y familiares, objetos y sucesos domésticos. Los hombres, por otra parte, sueñan más a menudo con extraños, violencia, armas, actividad sexual, logros y sucesos fuera de casa (Domhoff, 2003; Murray, 1995; Schredl et al., 2004). Curiosamente, las evidencias recientes señalan que conforme disminuyen las diferencias de género y los estereotipos, la división del contenido del sueño por géneros se vuelve menos clara (Domhoff, Nishikawa y Brubaker, 2004; Hobson, 2002). 


De igual modo, los investigadores han descubierto semejanzas y diferencias en el contenido de los sueños entre las culturas. Los sueños que comprenden las necesidades y temores humanos básicos (como sexo, agresión y muerte) al parecer se encuentran en todas las culturas. Asimismo, los niños de todo el mundo suelen soñar con enormes animales salvajes amenazadores. Personas de todas las edades y culturas sueñan que caen, que las persiguen y que son incapaces de hacer algo que necesitan hacer. Además, es común que los sueños en todo el mundo incluyan más desgracia que buena fortuna, y el individuo que sueña es más frecuente que sea víctima de la agresión que la causa de esta (Domhoff, 1996, 2003; Hall y Van de Castle, 1996). 


Pero también existen diferencias culturales. Los yir yoront, un grupo de cazadores y recolectores australianos, generalmente prefiere el matrimonio entre un hombre y la hija del hermano de su madre (Schneider y Sharp, 1969). Por lo tanto, no es infrecuente (o sorprendente) que los hombres solteros jóvenes en el grupo refieran tener sueños recurrentes de agresión por parte del hermano de su madre (su futuro suegro) (Price y Crapo, 2002). De igual modo, los estadounidenses con frecuencia refieren sueños vergonzosos de encontrarse desnudos en público, pero estos sueños son raros en culturas en las que se viste poca ropa. 


La forma en que las personas interpretan y valoran sus sueños también varía entre las diferentes culturas (Matsumoto, 2000; Price y Crapo, 2002; Wax, 2004). Los iroqueses de América del Norte creen que nuestro espíritu emplea los sueños para comunicar deseos inconscientes a la mente consciente (Wallace, 1958). Con frecuencia comparten sus sueños con sus líderes religiosos, quienes les ayudan a interpretarlos y afrontar sus necesidades psíquicas implícitas para evitar la enfermedad y hasta la muerte. Por otra parte, los mayas de Centroamérica comparten sus sueños e interpretaciones en reuniones comunitarias como un importante medio para transmitir la sabiduría de su propia cultura (Tedlock, 1992). (Como persona que emplea pensamiento crítico, ¿se da cuenta de las estrechas similitudes entre la teoría freudiana y el concepto iroqués de los sueños? Algunos historiadores consideran que Freud tomó prestados muchos conceptos de los iroqueses sin darles el crédito apropiado.)


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