Naturaleza de la memoria | Resumen | Psicología
El encanto, o podría decirse que el don, de la memoria consiste en que es melindrosa, impredecible y temperamental. - Elizabeth Bowen (novelista irlandesa y autora de relatos breves, 1899-1973)
Entre los psicólogos, la memoria suele definirse como “un registro o representación interna de algún suceso o experiencia anterior” (Purdy, Markham, Schwartz y Gordon, 2001, p. 9). ¿Se da cuenta por qué este registro interno es crucial para nuestra supervivencia psicológica y física? Sin memoria no tendríamos pasado ni futuro. No podríamos vestirnos ni alimentarnos solos, comunicarnos o incluso reconocernos a nosotros mismos en un espejo. La memoria nos permite aprender de nuestras experiencias y adaptarnos a entornos siempre cambiantes. Sin embargo, como vimos con las historias iniciales sobre Elizabeth Loftus y H.M., nuestros recuerdos también son muy falibles. Hay quienes piensan en la memoria como si se tratara de una biblioteca gigantesca o una grabadora automática. Pero nuestros recuerdos no son depósitos fieles o registros exactos de sucesos. La memoria en realidad es un proceso constructivo. Organizamos y damos forma activamente a la información conforme la procesamos, almacenamos y recuperamos. Como cabría esperar, esta construcción a menudo genera graves errores y sesgos que analizaremos en este capítulo.
Cuatro modelos de memoria: resumen breve
Para entender la memoria (y su naturaleza constructiva), primero se necesita un modelo de su funcionamiento. Con los años, los psicólogos han desarrollado numerosos modelos para memoria. En esta sección comenzaremos con un resumen breve de las cuatro principales aproximaciones (tabla 7.1) y luego exploraremos con cierta profundidad el modelo más popular.
Modelo del procesamiento de la información
La memoria es deficiente y frágil. También es en alto grado funcional y está biológicamente adaptada para la vida diaria. Cada momento del día filtramos y clasificamos un de información, y luego almacenamos y recuperamos la información importante para nuestra supervivencia: Según este modelo del procesamiento de la información, esta última pasa por tres operaciones básicas: codificación, almacenamiento y recuperación. Cada uno de estos tres procesos representa una función diferente que guarda semejanza con las partes y funciones de una computadora (figura 7.1)
Para introducir datos en una computadora, usted comienza por escribir letras y números con el teclado, que después la computadora traduce a su propio lenguaje electrónico. De manera más o menos similar, su cerebro codifica información sensorial (sonidos, imágenes visuales y otras sensaciones) en un código neural (lenguaje) que puede comprender y usar. Una vez que se ha codificado la información de la computadora o humana, debe almacenarse. La información de la computadora se almacena en un disco duro, mientras que los recuerdos humanos se almacenan en el cerebro. Para recuperar la información de la computadora o del cerebro, debe buscar y localizar los “archivos” apropiados, para después presentar la información en el monitor de la computadora o en la memoria de trabajo a corto plazo de usted, donde puede utilizarse.
Esto no quiere decir que para los psicólogos las computadoras y los cerebros operen exactamente del mismo modo. Como todas las analogías, este modelo del procesamiento de la información (“la memoria como una computadora”) tiene sus limitaciones. Los recuerdos humanos suelen ser difusos y frágiles en comparación con los datos literalmente “duros” que se almacenan en el disco duro de la computadora. Además, las computadoras procesan secuencialmente instrucciones y datos. Las unidades de información de la computadora se suceden una a otra en forma lógica y ordenada. Sin embargo, la memoria humana ocurre simultáneamente, por la acción de redes múltiples.
Procesamiento de distribución en paralelo
Al advertir estas diferencias entre las computadoras y los seres humanos, algunos científicos cognoscitivos prefieren el modelo del procesamiento de distribución en paralelo (PDP), o conexionista, de la memoria (McClelland, 1995; Rogers et al., 2004). Como su nombre lo indica, en lugar de reconocer patrones como una secuencia de fragmentos de información (como una computadora), nuestro cerebro y procesos de memoria realizan múltiples operaciones paralelas al mismo tiempo. Además, la memoria se extiende, o distribuye, por toda una red de unidades de procesamiento. Si usted está nadando en el mar y ve que se acerca una enorme aleta, su cerebro no realiza una búsqueda completa de todos los peces con aletas antes de apremiarlo a volver a la playa. En su lugar, usted lleva a cabo una búsqueda mental paralela observando el color del pez, la aleta y el posible peligro, todo al mismo tiempo. Como estos procesos son paralelos, usted puede procesar rápidamente la información y posiblemente evite que se lo coma el tiburón.
El modelo PDP parece congruente con la información neurológica sobre la actividad cerebral (capítulo 2). También ha sido útil para explicar la percepción (capítulo 4), el lenguaje (capítulo 8) y la toma de decisiones (capítulo 8) y permite un periodo de respuesta más rápido. Como acabamos de señalar, la supervivencia en nuestro ambiente exige un procesamiento instantáneo de la información. Sin embargo, el modelo del procesamiento de la información previo sigue siendo mejor para explicar el procesamiento de información nueva y el recuerdo de sucesos aislados.
Modelo de niveles de procesamiento
En lugar de enfocarse en analogías con computadoras o en cómo se procesa la información, el modelo de niveles de procesamiento de Fegus Craik y Robert Lockhart (1972) señala que la memoria depende de qué tan profundamente procesemos la información inicial. Durante el procesamiento superficial, solo somos conscientes de información sensorial entrante básica. Se forman pocos o ningún recuerdo. Sin embargo, cuando hacemos algo más con la información, como agregarle sentido, desarrollar organizaciones o asociaciones, o relacionar con ella cosas que ya conocemos, la información se procesa profundamente y puede almacenarse durante toda la vida.
Imagine que tiene que aprenderse los nombres de todos los alumnos de su clase de psicología. Si usted obtiene una copia de los nombres de los alumnos y simplemente los repite: “Jaime, Gloria, Enrique, Angélica...”, estará procesando la información en un nivel superficial poco profundo y recordará muy pocos nombres. Si piensa en cada nombre y agrupa todos los nombres por sus iniciales, estará procesando en un nivel un poco más profundo y su recuerdo de los nombres será algo mejor. Imagine el resultado si se detiene y piensa en cada nombre cuidadosa y profundamente, hace asociaciones con cada persona e identifica algunas características distintivas o rasgos de personalidad de cada estudiante (por ejemplo, “Jaime es Jovial; Gloria tiene cabello Güero; Enrique es Elegante, y Angélica es Angelical”). ¿Se da cuenta cómo este método mejoraría enormemente su recuerdo de los nombres?
Además, este modelo de niveles de procesamiento tiene varias aplicaciones prácticas en su vida universitaria. por ejemplo, si usted está leyendo este texto de pasada y le presta poca atención a las palabras (procesamiento superficial), solo retendrá la información durante un periodo muy breve. (Y recordará poco o nada en los exámenes.) Pero si se detiene y piensa profundamente en el significado de las palabras y las relaciona con sus propias experiencias, aumentará enormemente su aprendizaje y recuerdo del material. De igual modo, la memorización mecánica de los términos clave del capítulo supone tan solo un nivel de procesamiento superficial. Necesita procesar profundamente cada término clave si quiere tener una retención a largo plazo.
Modelo tradicional de la memoria en tres etapas
Desde finales de los años 1960, uno de los modelos utilizados más ampliamente en las investigaciones sobre la memoria ha sido el modelo tradicional de la memoria en tres etapas o modelo de las tres cajas (Atkinson y Shiffrin, 1968; Healy y McNamara, 1996): Según este modelo, la memoria necesita tres “cajas” o etapas de almacenamiento diferentes para conservar y procesar la información durante varios periodos de tiempo. En la primera etapa se conserva la información durante intervalos sumamente cortos; en la segunda etapa se retiene la información aproximadamente durante 30 segundos o menos (a no ser que se renueve), y la tercera etapa proporciona un almacenamiento relativamente permanente. Como la información debe pasar por cada una de estas etapas para llegar a la siguiente, con frecuencia se describen como tres cajas con flechas direccionales que indican el flujo de la información (figura 7.2). Cada una de estas tres etapas (sensorial, de corto plazo y de largo plazo) tiene un propósito, una duración y una capacidad un tanto diferentes.
El modelo tradicional de la memoria en tres etapas sigue siendo el principal paradigma en las investigaciones sobre la memoria porque ofrece una forma conveniente de organizar los hallazgos más importantes. Ahora que ya hemos explorado brevemente los cuatro principales modelos de la memoria, podemos utilizar esta información general para explorar a fondo cada una de las etapas de este modelo tradicional de la memoria: memoria sensorial, a corto plazo y a largo plazo.
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